Quién quiere las come y quién no, las deja

Foto tomada del blog http://www.avilaautentica.es/lentejas-estofadas.html

Foto tomada del blog Ávila Auténtica 

Hace tanto que ‘se comen o se dejan’ que ni los historiadores se ponen de acuerdo. Suroeste de Turquía o Norte de Siria, salvajes entre la avena o cultivadas en Israel, comida de los esclavos que construían las pirámides egipcias o alimento clave en la dieta Neolítica.

Son muchas las historias en torno a las lentejas en Oriente Medio, cuna del cultivo de esta legumbre y enclave de la mayoría de los pasaje biblícos. En el Genésis ya aparecen: Jacob compra el Reino de Esaú por un plato de potaje de lentejas con arroz, denominado a día de hoy ‘pateje de Esaú’.

Apiano (natural de Alejandría), alto funcionario del Egipto de mediados del siglo II d. C. dijo: “Al comer lentejas de Egipto, el hombre se vuelve alegre y divertido”. Será por eso que los romanos tomaron costumbre de servirlas durante las cenas familiares en los duelos a difuntos.

En la Edad Media también tuvo una relevante función. Época de hambre y miseria, las fáciles de cultivar lentejas tomaron los estómagos de los desfavorecidos y calmaron su hambruna en pos de otros tiempos. Esos tiempos llegaron y ,las tan socorridas, lentejas quedaron recluídas a la mesa de los equinos.

Actualmente es una pieza clave de la dieta mediterránea y las mejores se cultiva en zonas con clima cálido: Turquía, Argelia, Egipto, España, etc.

En España también hay leyendas y dichos, y hasta el mismísimo Alonso Quijano, honorable hidalgo y caballero, que vivía en un lugar de cuyo nombre no quiero acordarme, las comía todos los viernes.

En nuestro país hay dos zonas dónde son especialmente ricas y que poseen Denominación de Origen: La Armuña (zona situada al noroeste de la provincia de Salamanca) y Tierra de Campos.

La Armuña se caracteriza por un paisaje de horizontes diáfanos y sin una orografía pronunciada. Esta es la lenteja castellana por excelencia, la rubia. La de Tierra de Campos se cultiva en León, Palencia, Valladolid y Zamora. Tierra de llanuras alomadas y en cuya inmensidad asoman los palomares hechos de la misma tierra en la que se cultivan las lentejas pardinas.

Ambas son comercializadas por nuestra marca de referencia: Legumbres La Auténtica. Una empresa con pocos años en el mercado pero guiada por personas con 35 años de experiencia en el sector. Comprometidos con los productos auténticos, sanos y con tradición. Lo que más sorprende de la marca es que trae DNI, entras en la página web y colocas el código que trae el paquete y te ofrece una información privilegiada: fotos del producto, datos de procedencia geográfica, mapa del campo de cultivo de la lenteja, tipo de suelo del cultivo y una video receta de Arguiñano.

Por eso, y por su calidad y mimo con el producto, son nuestras seleccionadas en El Almacén del Indiano.

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