Las edades del vino

Copa en mano de El INDIANO

Aquí está pasando algo: cada jueves es más difícil moverse entre los barriles y las barras altas. Nuestros huéspedes, ávidos de información, acuden con constancia y preparación previa a las catas. El Indiano anda nervioso por El Almacén, ajustando los últimos detalles, saludando a los habituales y presentándose a los novatos.

Se cumple la hora del plazo, pero los huéspedes siguen de tertulia- parte de la culpa la tiene El Indiano, por crear un lugar tan propicia a ella. Como cada jueves de cata, hace sonar la copa: primero, dos golpes suaves y un silencio; segundo, tres golpes seguidos de otros tres; el murmuro no cesa, por lo que decide dejar la copa y avisar a viva voz el comienzo de la cata.

Un emocionado maestro de ceremonias da comienzo, parafraseémoslo:

“Es un orgullo, un honor y un hecho muy bonito que cada jueves, en pos de la cultura gastronómica y vitivinícola, se llene El Almacén. En esta ocasión, traemos un gran grupo bodeguero a la palestra, un grupo de señores que llevan apostando por el vino desde siempre y que se han convertido en una de las empresas máter del mundo de los vinos, el Grupo Faustino.

No crean ustedes, que por llevar título de gran empresa, se ha olvidado de los pequeños: aquí los tenemos, presentando a dos de sus casas, una de D.O. Rioja y otra de D.O. Ribera del Duero, dos de las grandes denominaciones de vino a nivel nacional. Sin más dilación, les dejo con los señores guías de la cata”.

El aplauso es ensordecedor, el eco que producen las manos de la veintena de personas que hay tiene un efecto e recogimiento y complicidad entre Indiano y huéspedes. Tras la efusividad, da comienzo uno de los tres guías, un caballero cuasi hiperactivo con mucho por contar.

Mané recibe un regalo de sus huéspedes

De lo general a lo particular: Grupo Faustino, bodegas por España, Denominaciones de Origen, Rioja y Campillo, Ribera del Duero y Portia. Datos técnicos, arquitectura, fechas, kilos de uvas, temperatura, barriles, roble francés, vaciado, calidad, excelencia, puntos de Wine Spector, …

Después de muchos datos enciclopédicos, los huéspedes ansian probar los vinos. Pero…¿Alguien ha estado alguna vez en una cata? Cómo si una clase de colegio fuese, muchos levantan la mano con entusiasmo- muchos de los huéspedes son habituales y conocen los procedimientos, dispuestos a responder.

Según el guía, catar es analizar los vinos a través de los sentidos, implicar cada uno de ellos en la experiencia de tomar el vino, una degustación con el fin de encontrar todos los matices que el vino puede darnos. Juego inconsciente/consciente de olores, sabores y colores.

El sonido del corcho saliendo de la botella, el gorgoteo de la botella y las caída del vino en copa, intensos o pálidos, frambuesas o amarillos pajizos, denso o ligero, astringente o dulzón. El objetivo final de la cata no es solo conocer los vinos que nos traen, es aprender a conocer en sí los vinos, es saber disfrutar de los vinos con los 5 sentidos.

Campito Blanco fermentado en barrica

Comenzamos por el blanco, Campillo Blanco fermentado en barrica, 2014. Según versión oficial de bodega, es 100% Viura, aunque en la cata se habló también de Chardonnay y un 10% de otro tipo más. De colores limpios, brillantes, amarillo pajizo alimonado con notas verdosas en el ribete, reflejo de su juventud. Aroma redondo a frutas blancas como pera de agua, manzana granny smith, kiwi, plátano, piña y algunas notas tostadas, por las influencia de la barrica. Al agitar la copa, los aromas evolucionan y nos dan un toque mase dulzón, a masa de croissant, vainilla, a confitería a primera hora de la mañana.

El Guía de cata explica sobre la lágrima

Es hora de llevarlo a la boca y los huéspedes más aventajados en este materia comienzan a dar su opinión. Equilibrado, redondo, suave, fresco, toques frutales y tostados, arrastra la experiencia en nariz a la boca. Maridado con melva y pimientos rojos asados a la leña, aunque podríamos haber hecho un maridaje de contraste con queso azul o foie.

Mientras se deleitan con el maridaje, surgen de nuevo las conversaciones, las comparaciones con otros vinos de la tierra, la búsqueda de aromas y colores… Catas individuales, en pequeños grupos, dudas técnicas, taninos, maridajes slternstivos, historias…

Hiperactividad del guía de cara

Tras largo rato de cháchara, las copas necesitan volver a sentir la calidez del vino. Coloreado en esta ocasión, llega a los sentidos una pieza joven, con personalidad propia y por definir, un vino paradójico.

Cuando todos los asistentes tienen sus copas a rebosar, da comienzo la cata. El Niño de Campillo. En el primer barril del pasillo, nuestros Ángeles de Charlie particulares dan a la primera con los colores del vino: rojo cereza, picota, y frambuesa o frutos rojos maduros en el ribete. Corazón intenso y cono denso.

Los datos técnicos vuelven a salir a la palestra debido a que los asistentes de hoy son grandes y expertos catadores y conocen de por sí el sistema de cata. Llegó el momento de nariz y un caballero da en el clavo antes de que pregunte el guía de cata: pimienta negra o pimiento verde en mata, planta de la tomatera.

El guía incita a dar comienzo a la segunda parte del proceso, agitar la copa para que se oxigene el vino y evolucione. Tras este movimiento, el vino toma aromas nuevos, dulzones y la mente recuerda toffee, caramelos y frutos desidratados o escarchados como orejones o ciruelas pasas.

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Maridaje armónico con ibéricos, aunque con cierto punto de choque por la ligereza y la corta duración en boca del vino frente s ls cremosidad del salchichón y del chorizo. Los huéspedes preguntan al Indiano sobre los vinos de autor, los barriles, parámetros, recomendaciones… Y él, en su salsa, divaga aquí y allá sobre aquello que le inquieren.

“El vino de autor es como un lienzo en blanco, dónde el pintor va dando pequeños trazos, probando colores, técnicas, experimentando, hasta que da con el resultado que le convence, que dice algo de él”, cuenta el Indiano a sus huéspedes.

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El siguiente vino tiene una edad distinta al anterior, con crianza, personalidad, clásico, tradicional. Redondo, equilibrado, capas intensas, de retrogusto largo: el Rioja por antonomasiaCampillo Crianza 2011. Y para no salirnos de la línea, lomo de orza de Jaén, una delicia ibérica y de textura carnosa que alimenta cuerpo y espíritu.

Dejan que los expertos catadores tomen el control del evento, llegada esta hora, conocen la bodega y el tems y tienen los sentidos hechos a la degustacion, la experimentación y la cata.

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Y aunque no lo crean, son cerca de las 12 y la cata toca a su fin. Cerramos con vino de autor, saltando de D.O. y tomando el postre. Portia Prima, Ribera del Duero, arquitectura moderna: arte y vino van de la mano en esta bodega.

Trufas de chocolate y vino son servidos al mismo tiempo, mientras que el guía de cata cede el puesto a Mané, declarado fan de este caldo. Las palabras que ante usaba para un pequeño grupo, son ahora dirigidas a los huéspedes en general.

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Aplausos finales para las palabras del Indiano y fin de fiesta. Cada grupo toma su postre sin prisas y quedan charlando y conversando sobre los devenires de la vida… Ya no son huéspedes aislados en grupos, son una familia winelover dispuestos a venir a vernos cada jueves de cata.

 

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